Facebook Lunes, 14 julio 2014

“Sí, ya sé que todos están podridos con la nueva cortina, esta vez con la muerte de Edita Guerrero”

escribe Jose Pablo Baraybar

antropólogo especializado en exhumación de restos humanos y en técnicas de criminalística

Sí, ya sé que todos están podridos con la nueva cortina, esta vez con la muerte de Edita Guerrero, pero me gustaría seguir insistiendo con el tema porque hay mucha tela para cortar, pero no donde piensan.

Hoy en Cuarto Poder, el neurocirujano que atendió a Edita mostró la tomografía que le tomaron al momento de su ingreso en la clínica: sí hay aneurisma y no hay luxación atlanto-occipital que normalmente mata a la gente en el acto o la deja paralitica (Edita llegó caminando). Esto fue refrendado por otro neurocirujano que revisó el mismo material. Entonces vuelvo a preguntar, ¿cómo es posible que una necropsia practicada en el cadáver parcialmente descompuesto tres meses después, establezca que no había aneurisma y que había una luxación atlanto-occipital que por complicaciones varias le habría causado la muerte? Esta luxación habría ocurrido por un mecanismo contuso (golpe) y además de ello le habrían encontrado 36 contusiones en diversas partes del cuerpo, contusiones que ninguno de los no sé cuantos médicos que atendieron a Edita, vieron.

Sin embargo, lo que la necropsia no dice, es cómo fueron causadas las supuestas contusiones, es decir si el cuerpo cayó contra algo o si algo impactó el cuerpo (p.e. se cayó o le pegaron; en la conferencia de prensa la forense sí se despachó con el tema de los golpes), esa ambigüedad es la que ha sido la piedra de toque para que la Fiscalía determine que Edita fue víctima de homicidio en la modalidad de Feminicidio.

La pregunta del millón se encuentra entonces en la segunda necropsia y en sus conclusiones y saber si estas responden a la realidad o a intereses subalternos. Acusar a alguien de infiel, mujeriego o lo que sea es una cosa, pero de asesino, es otra. La pregunta obvia es ¿qué está en juego aquí? pues varias cosas: el grupo musical y sus réditos por parte de sus propietarios, la clínica que trató a Edita, ya que si hubiesen incurrido en mala practica médica serian terceros civilmente responsables en su muerte y quien sabe que mas. En pocas palabras todo eso implica plata y no poca.

Finalmente, me dirán por qué no confío en la pericia hecha por el IML, pues la razón es simple, en el caso de Walter Oyarce, un perito del IML terminó testificando contra sus propios colegas a favor de los imputados. Tal situación no solo es irregular sino que penada por la ley; asumo que el tomar tal riesgo no fue un simple acto de caridad. Para variar no pasó nada y tal profesional sigue trabajando como si no hubiese pasado nada.

Los invito a seguir investigando, esto es solo el principio, con o sin cortina.

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