Facebook Jueves, 24 julio 2014

Había una vez un distrito

barranco

escribe Roberto Bustamante

Había una vez un distrito. Un distrito que siempre se ponía y se sigue poniendo en todas las rutas turísticas de la ciudad capital. Por alguna razón (en realidad, por sus vecinos), era un distrito que mantenía cierta idea de un viejo pueblo, con sus bodegas, algunos bares viejos sobrevivían, y también, es cierto, que guitarra llama cajón y cajón llama a la caja de chelas.

Un distrito tranquilo, quizá el distrito más pequeño de la ciudad. Hasta que la modernidad llegó a través de un paso para un bus Metropolitano que debía unir la parte norte de la ciudad con Chorrillos. Una vía que, como se descubrió luego, se hizo sin mayor estudio de impacto sobre los habitantes aledaños a todo el tramo. Tampoco se hizo un estudio sobre el efecto que iba a causar el desvío de los buses que circulaban por varias vías. Efecto en términos de contaminación, de bulla, ruido, falta de paraderos, peligro para los peatones (¿les dije que es un distrito donde se camina mucho?), vibración sobre los viejos edificios, pérdida de árboles, etc.

La foto que acompaña el texto es de la vieja avenida Bolognesi, hoy modificada y sin árboles. El Banco Mundial, que financió buena parte de la obra, puso en la mesa a todos los involucrados y dijo que se debía llegar a un acuerdo. Entre otras cosas, que se debía cumplir con quitar los buses que iban por rutas paralelas porque no había sentido alguno. Y así llegó el cambio de gobierno municipal en la ciudad. Se intentó hablar con la nueva alcaldesa, tan afin a la idea de la participación ciudadana. La alcaldesa aceptó reunirse, pero no con todos los vecinos, sino con un grupo reducido, de la parte más pudiente del distrito. Claro, cuando otros vecinos se enteraron asistieron y exigieron que el gobierno municipal cumpliera. Se hizo hasta un piloto para ver cómo mitigar el daño, y hasta el día de hoy el estudio no es público ni fue presentado a los vecinos.

Y ahora vemos, con mucha alegría, que se viene una Reforma del Transporte. Y lo recibimos con alegría porque, pensamos, podría ser justo lo que venimos exigiendo. Que no hayan tantos buses atravesando el distrito, porque ya la demanda está siendo cubierta por el Metropolitano. Sí, los buses tienen que ir por algún lado, pero, ¿les conté que es un distrito pequeño? En fin. Ya estamos terminando la gestión de la alcaldesa y existen pocas posibilidades para que se reelija. Más posibilidades tiene el alcalde que a caballazo limpio metió sus buses sin estudio previo del impacto que iba a causar. Esa es la historia reciente, la que quería contarles.

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