Facebook Jueves, 25 diciembre 2014

Esta historia nos recuerda que siempre hay tiempo para ayudar

Foto: Facebook Hogar San Pedro

Foto: Facebook Hogar San Pedro

 

escribe Enrique Flor

Llegué a la redacción dispuestos a darle seguimiento a un tema que había investigado: la construcción de una fábrica frente a una reserva natural en Lima, hace casi 16 años. Pero esa mañana, tras reventar el caso, mi editor y maestro me dio la orden de atender la carta de una misionera para ayudar a un hogar en la sierra limeña. En ese momento pensé que se quería que yo ya no siguiera la investigación del caso, y lo dije, pero enrumbé al Hogar San Pedro, en Santa Eulalia. Al llegar conocí a la noble peruana Jacky R. López y a la misionera canadiense Chantal Defosses. En medio del reportaje, en el entonces hogar más pobre entre los pobres de Lima, me pidieron dar una mano para colocar en un ataúd a una víctima de tuberculosis. La imagen de niños enfermos, pobres y desahuciados, me quedaron grabadas en el alma junto con las de Jacky y Chantal. De regreso, escribí la historia y el hogar recibió inmediatas donaciones. Dos días después, mi editor me ordenó que volviera al caso caliente, y creo que lo hicimos bien. Pero lo que me quedó marcado es que siempre hay tiempo para ayudar…

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