Facebook Miércoles, 8 abril 2015

Un serenazgo choca con una camioneta en Trujillo y… solo auxilian a los serenos

portada

Según la denunciante, la Policía, en vez de auxiliarla, le pidió sus documentos. Foto: Facebook.

Escribe: Emilie Kesch Debert

Una camioneta de serenazgo ha chocado a mi madre. Escribo «ha chocado» no por un tema sensacionalista ni por dramatizar, sino porque así fue. El vehículo apareció de repente y a gran velocidad, mientras mi madre avanzaba en su jeep por la Avenida Mansiche de Trujillo. Por suerte, la bolsa de aire pudo contener el impacto y librarla de lo que pudo ser un golpe peligrosísimo. La parte delantera del jeep está parcialmente destruida.

Minutos después del accidente, aparecieron los bomberos a socorrer a los heridos. O dicho de otro modo: a los serenazgos. A mi madre no le dieron ni pelota. En este lapso, y casi al estilo de David Copperfield, desaparecieron la camioneta de los serenos. Luego, mientras los hombres del serenazgo eran llevados a la clínica, mi madre tuvo que quedarse con su camioneta a esperar a la grúa y a alguien que la ayude. La dejaron solo con un efectivo de la policía. Cuando llegó la grúa y personas de confianza de la familia, fue llevada a la clínica Sánchez Ferrer. Tenía un dolor agudo en las costillas y una herida en el brazo. Al mismo tiempo que era revisada por un traumatólogo, un policía pedía sus papeles en la recepción de la clínica mientras la acusaba de estar en estado de ebriedad. Esto lo escucharon los amigos de la familia que esperaban los resultados de los exámenes.

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Foto: Facebook.

 

 

Mi madre no ha bebido un solo trago hoy. No estaba ebria. Salía del mall de hacer las compras para el restaurante que tenemos en Huanchaco.

Una vez que el policía consiguió los documentos de mi madre, comunicó que iría a la comisaría de El Alambre para hacer los trámites correspondientes. Demoró dos horas en llegar a la comisaría desde la clínica. Esto, a menos que Trujillo ahora tenga las distancias de Lima, es bastante extraño.

Luego de ser revisada, mi madre tuvo que ir a sanidad para hacerse el dosaje etílico. Ella sola, sin policías. En sanidad, el mismo policía que la acusó de estar ebria, negó lo sucedido. Según él, nunca acusó a nadie, pese a que personas de nuestra confianza lo escucharon. Por otro lado, en la ficha de sanidad, el nombre del piloto de la camioneta de serenazgo aparece como «Díaz», mientras que en su uniforme decía «Fernández». Otra rareza que debería ser explicada.

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El choque fue en la parte delantera y de costado de la camioneta.

 

Ahora leo en algunos medios locales (entre ellos, Ozono televisión) que acusan a mi madre como la responsable del accidente. No fue así. Serenazgo apareció de súbito desde una de las calles que intercepta la Avenida Mansiche. Lo que tememos es que lejos de responsabilizarse por el accidente, serenazgo culpe a mi madre y la obligue a hacerse cargo de algo que no provocó. De un accidente del que fue víctima.

¿Qué es esto? ¿La ley de la selva? ¿La dictadura del achorado con mando y poder? Soy bastante escéptica con la justicia, pero sí confío en la presión. En decir la verdad y mostrar los dientes, si hace falta. Ahora es necesario. Si comparten esto, se los agradecería. No pienso tolerar que además de darnos un susto de muerte, los responsables de esta brutalidad tengan la desfachatez de señalar a la víctima como culpable. Y pretender responsabilizarla de lo ocurrido.

Foto: Laura Marchan

Foto: Laura Marchan

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