Facebook Martes, 21 abril 2015

Sobre el caso Gerald Oropeza: Un país también se conoce por sus delincuentes

Gerald Oropeza, el hombre más buscado del país.

Gerald Oropeza, el hombre más buscado del país.

Escribe: Eduardo Adrianzen

En 1992 (hace ya 23 años) con el caso «Calígula», me acuerdo que junto al sabroso festín de amarillismo, la TV se llenó de psicólogos y especialistas que hablaban de la crisis de la familia, la pérdida de valores, el libertinaje de los hijos, etc. etc. Igualito a como hoy estamos viendo a muchos hablando del caso Oropeza y los prontuarios de los implicados. Incluso ayer escuché a un señor recomendando que las madres y las hijas «tejan juntas (??) para fomentar el diálogo en el hogar» (!!!)

Vamos: esto de los jóvenes descarriados es más viejo que andar a pie y sucede en todas las generaciones. Pero de lo que nadie habla, es que entre el caso Oropeza y el caso Calígula sí hay diferencias sociológicas. Para empezar, Calígula y su banda eran delincuentes «blanquiñosos», pandillas de la calle Dasso, lumpen clasemediero-pseudo-pitucoide-decadente… y en cambio los Oropezas no.

Patrick y sus amigas.

Oropeza Boy: Patrick Zapata, asesinado esta semana.

Estos son hijos de nuestro tiempo. La parte fea del «emprendedor-emergente-pujante» (porque eran «empresarios», ojo) La cara bien peruana de una casta nueva en nuestro mapa social. Los «Oropeza boys», con su corte de ninfas incluidas, son los papirriquis de San Juan de Lurigancho con las princesas de Los Olivos, y revientan mucha más plata y son tan peligrosos como el que más. Son el recambio generacional que hasta hace 20 años eran impensables como dueños de Lamborghinis… y que por su pinta más bien los hubieran mandado a lavar los Lamborghinis,. Son los hijos del fujimorismo, del alanismo y de todo ese clima moral que está -aunque nos duela en el alma- más vigente que nunca. No son ni mejores, ni peores. Pero sí son distintos…

Y claro: el 80% de la TV y los medios nos llenará de «sesudos» análisis de «la decadencia de los jóvenes y la familia peruana», para tratar de tapar con 10 dedos que esto es solo un botoncito, un hilito de un madejón de corrupción y lumpen en la que el Apra está metido hasta el fondo de la panza de Alan. Estampa limeña. historia cotidiana. Total: un país también se conoce por sus delincuentes

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