Facebook Jueves, 5 noviembre 2015

“En total, conté unos 70 policías en los tres operativos por los que pasé.”

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La temida badita. Foto: El Comercio

 

Escribe Diana Chavez

Anoche la policía andaba imparable en su lucha contra el crimen (¿?); me pararon tres veces en menos de media hora: primero, en Paseo de la República, a la altura de Petroperú. Inmediatamente después, en Carriquiry, en la cuadra 2 o 3 y después, en Guardia Civil. No había más de tres minutos de distancia entre cada punto. En total, conté unos 70 policías en los tres operativos por los que pasé. Si contara los dos que evité esa noche (en la calle 1 y en el sentido opuesto de guardia civil) solo en esa zona de Corpac habría tranquilamente más de 100 policías. Controles hay, siempre, por todas partes y sobretodo los fines de semana, pero esto no era normal.

No me quejo del control: me da gusto mostrar mis papeles, me da gusto que vean que no tengo infracciones y me da demasiado gusto que piensen que mi DNI es falso porque no se tragan el 1983 (wink. gracias, genes de mi madre). Lo que no me gusta es que se disponga tanta gente con la misión de cazar incautos somnolientos y cansados a esas horas, probablemente casi todos con nuestros papeles en orden – no vi que se llevaran a nadie – mientras cada día, cientos de choferes de transporte público manejan con 40 papeletas encima y una sensación de impunidad alucinante. Tal vez sería un poquito más útil que se destaque una noche a los mismos 100 policías para revisar puras unidades de transporte público para ver si esos choferes tienen sus papeles en regla ¿no?

Y claro; tampoco me gusta ponerme a pensar que hubiera sido BIEN BACÁN que alguno de esos policías hiciera un poco de bulla con su sirena y su circulina, al menos medianamente cerca, el día en que me asaltaron. O el día en que te asaltaron a ti.

Digo nomas, porque cosas como la de anoche me dan la impresión de que las prioridades no están claras. Más que claras, creo que están jodidamente distorsionadas. Como diría alguien por ahí, todo es cuestión de percepción y si tienes una patrulla cuidándote la puerta de la casa y una moto y una 4×4 con circulina abriéndote el tráfico todos los días, definitivamente la inseguridad ciudadana y el transporte público pueden llegar a verse como problemas demasiado lejanos. Mal de altura, que le dicen.