Facebook , feis Jueves, 28 enero 2016

«Yo creo que estas faltas de Acuña, en realidad, le suman puntos»

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En aprietos. Foto: El Comercio

Escribe Rafo León

No cabe discusión alguna sobre la ilegalidad del plagio que eventualmente César Acuña habría perpetrado en su tesis para graduarse de doctor en la Universidad Complutense de Madrid. Tampoco es muy decoroso para un candidato a un presidencia, sostener públicamente que no lee, siendo a la vez el propietario de la universidad con más estudiantes en todo el Perú, una empresa que le reporta -según propia declaración de Acuña- 56 millones de soles al año en utilidades.

Hasta ahí, de acuerdo. Lo que resulta desviado y por momento patético es que políticos que militan en tiendas distintas a la de Acuña, salgan a rasgarse las vestiduras por las dos cosas: el supuesto plagio y el desinterés en la lectura. A los congresistas entrevistados en el salón de los pasos perdidos, que con caras de cura chupacirios salen a defender los fueros académicos, yo les preguntaría si no han hecho falsificaciones similares o peores en sus vidas, solo que no se las han chapado; y como segunda pregunta, cuánta importancia le dan a un título universitario. Y en cuanto a la lectura, bueno, solo un recuerdo de la inefable Susy Díaz, que cuando salió elegida congresista, dijo que se iba a tener que comprar un diccionario para ser más culta.

Es que la cultura, entendida como una pátina de saberes comunes y clichés, es tan despreciable como la incultura; o mejor, es incultura, y el promedio del electorado peruano lo sabe, por eso yo creo que estas faltas de Acuña, en realidad, le suman puntos.

Lo que debería debatirse en público no es si Acuña citó siguiendo las reglas universales establecidas por la academia, o se olvidó de un nombre; y menos si es imprescindible leer un libro (¿cuál?), para entrar a político. Los temas de fondo son el delito y el engaño. Lo que toca es dejarse de fariseísmos y tratar de que la gente entienda de que así como el político plagia una tesis, puede hacer cualquier otra barbaridad ilegal, esperando que nadie se entere o en la total impunidad. Y en cuanto al analfabetismo funcional de Acuña, quizás divulgar una interesante cifra producida por la Universidad Católica. Se ha comparado el costo de cada hora dictada en la Cato y en la Vallejo, cruzando variables como los ingresos del catedrático, la calidad de las instalaciones en el aula, el costo de mantener una biblioteca, el uso de computadoras, etc. El resultado es que una clase de la UC representa trece veces menos inversión que una de la Cato. En la UC se sigue usando pizarrón y tiza… pero te titulan al toque. Esto no tiene nada que ve con leer o no leer, sino con estafar o no hacerlo.

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