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“¿Con qué autoridad moral el señor Kuczynski podrá reclamar para sí el voto antifujimorista?”

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Foto: Lino Chipana/El Comercio

Escribe: Gerardo Caballero
Periodista de El Comercio

Ha terminado ayer una elección en la que la palabra “cambio” fue estigmatizada, casi, casi, como si se tratase de una afrenta a la Nación. Y lo fue tanto que los dos candidatos que lo pregonaban han quedado fuera de la segunda vuelta. Pero lo paradójico, lo irónico, el detalle que casi parece una burla, es que en segunda vuelta sí estará el candidato que en el 2011 lideró una coalición llamada Alianza para el Gran CAMBIO y que ahora ha estrenado un partido propio llamado Peruanos por el KAMBIO. Claro, y él está en segunda vuelta porque, a pesar de las etiquetas que empleó para bautizar sus proyectos políticos, Pedro Pablo Kuczynski no representa el cambio, sino el statu quo.

Y así es como hemos llegado a una segunda vuelta que será insípida: el Perú ha decidido ahorrarse un proceso de debate interno, una conversación consigo mismo (quienes prefieren evitarlo llaman a este proceso “polarización”), sobre lo que hemos hecho en los últimos 25 años y lo que debemos hacer en los próximos cinco: ¿Realmente nuestros recursos naturales están ayudando al desarrollo de nuestras regiones? ¿Es necesario que los peruanos renuncien a algunos de sus derechos laborales para alentar la formalización y la inversión privada? ¿Debemos permitir que las parejas homosexuales sean reconocidas por la ley? ¿Debe despenalizarse el aborto para casos de violación? ¿Debe nuestro estado fortalecer sus capacidades de fiscalización? Nada de esto estará presente en el debate, porque Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski representan exactamente lo mismo: el conservadurismo y la defensa férrea del modelo económico.

Anoche algún bienintencionado productor de televisión tuvo la idea de invitar a su programa a Lourdes Alcorta y Mercedes Aráoz, voceras de las fuerzas políticas que competirán en segunda vuelta. Sin embargo, el debate televisivo (o lo que se supone que debía ser un debate) fue de lo más aburrido, pues entre ambas no había nada que debatir. Y así será esta segunda vuelta: triste y vacía de contenido.
Todavía está demasiado fresca en la memoria la noche en la cual, puesto a elegir entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala, PPK optó sin reparos ni demoras por subirse al carro de quien aseguraba la defensa de los bolsillos. “Queremos una economía estable, y Keiko sí puede”, aclamó en aquel mitin. A quien ahora hace alarde de experiencia y reprocha la juventud de sus contrincantes, no le importaba en ese entonces que Keiko Fujimori tuviera solo 35 años.

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Imagen: vía Twitter.

 

En el 2011, esa decisión me sorprendió (y también me decepcionó, para ser francos). Cinco años después, pienso que no debió sorprenderme porque la tecnocracia a la que pertenece PPK, y que de más clara manera representa Carlos Bologna, ha mostrado siempre una mal disimulada debilidad por el corrupto y autoritario gobierno de Alberto Fujimori, pues fue el que llevó a la práctica las teorías y recetas en las que creen.

¿Con qué autoridad moral el señor Kuczynski podrá reclamar para sí el voto antifujimorista? ¿Cómo puede ahora PPK referirse a aquella década como dictadura, si en el 2011 no hizo sino ensalzar el gobierno de Alberto Fujimori? “¿Dónde estaba el Perú hace 21 años? ¡Cortes de luz!”, gritaba PPK en ese 2011, mientras los simpatizantes fujimoristas lo arengaban: “¡PPKeiko! ¡PPKeiko!”. Él parecía regocijarse en la euforia naranja.

Como hace poco dijo el politólogo Alberto Vergara en una entrevista que le hice, “PPK apoyó a Keiko en la elección pasada con un entusiasmo que no era el de [quien apoya el] mal menor, sino que parecía un fujimorista que había estado disfrazado en primera vuelta”.

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Imagen: El Comercio

 

Y así fue: “¿Quién acabó con el terrorismo?”, le preguntaba a la multitud fujimorista. “¿Quién acabó con la hiperinflación? Yo no olvido”, decía. Bueno, pues, señor Kuczynski, llegó el momento de decirle algo: Usted no olvida. Yo tampoco.

PD: En este enlace pueden ver el mitin en el que PPK se vacila con los ‘fujis’. Verán que no exagero. ►goo.gl/PGGccn