Facebook , feis , libertades , sociedad Viernes, 4 mayo 2018

Calculemos cuál es la cifra real de los asistentes a la ‘Marcha por la Vida’

Escribe: Juan Fonseca

Uno de los argumentos más utilizados por los líderes del conservadurismo cristiano para imponer su ideología es que son mayoría. Dicen que el 90 % de peruanos son cristianos (aunque solo una minoría son practicantes) y que sus marchas son multitudinarias.

Gustan presumir de su fuerza numérica inventando cifras rimbombantes que buscan impresionar a los políticos y a los medios. Dentro de sus huestes, el gusto por los millones eleva su orgullo colectivo y su sensación de fuerza. La manipulación de las cifras es una estrategia de márketing político muy utilizada, y a los conservadores les encanta.

Por ejemplo, en el caso de la autodenominada Marcha por Vida cada año van subiendo sus cifras siguiendo una progresión aritmética bien programada:

Es decir, suben 250 mil cada año, así muy ordenaditos. El año pasado la marcha se canceló. Pero estoy seguro de que este año dirán que son un millón para respetar la progresión. Claro, según Aciprensa, el canal Bethel y los medios afines al denominado “ecumenismo del odio” (fundamentalistas evangélicos e integristas católicos). Lamentablemente, varios grandes medios suelen repetir acríticamente estas cifras fantasiosas.

Otros cálculos, de analistas no religiosos, han planteado cifras más realistas y calculan entre 10 mil a 50 mil la asistencia en las últimas marchas “por la Vida”. En el mejor de los casos, no pasan de 100 mil.

Imagen: Marcha por la vida

khé. Imagen: Marcha por la vida

Sin embargo, tampoco podemos negar que el bloque conservador moviliza gente. ¿Cuál es la fuente de su poder demográfico? Básicamente dos espacios:

  • su feligresía (especialmente en el ala evangélica)
  • y los estudiantes de sus colegios (el ala católica).

En el caso evangélico, las denominaciones con estructuras más autoritarias (como el Movimiento Misionero Mundial) poseen una gran capacidad para impulsar a sus fieles a salir a las calles insuflados por el vigor de su ideología: creen estar salvando a la humanidad de un inminente apocalipsis moral gracias a la eficaz campaña de terror anti-género impuesta por sus líderes.

No obstante, en su mayoría son adultos que ejercen su derecho a expresar públicamente sus creencias, aun cuando estas busquen negar derechos a otros. Por ello, en las marchas de #ConMisHijosNoTeMetas (CMHNTM) es usual observar a una masa principalmente adulta. Hay pocos jóvenes y muy pocos niños.

En el caso católico, su principal veta para la movilización no es su feligresía, sino los estudiantes de sus colegios. La carta enviada por la oficina de educación del Arzobispado (que adjunto) sería una evidencia de esa estrategia. El Consorcio de Colegios Católicos, según sus propias fuentes, agrupa a más de 900 centros educativos en el país. ¿En cuántos de ellos se estará utilizando la misma estrategia de imposición? Sería bueno que sus líderes lo aclaren.

El documento que circula en redes. Imagen: Facebook

El documento que circula en redes. Imagen: Facebook

Algunos dirán que los colegios católicos tienen el derecho de participar de ese tipo de movilizaciones. No lo dudo, si se tratara de su personal o incluso de sus asociaciones de padres de familia. Pero acá estamos hablando de los chicos y chicas.

Si tanto dicen defender la autonomía de los niños ante las supuestas imposiciones ideológicas del Ministerio de Educación (Minedu), ¿por qué hacer lo mismo con los chicos de sus escuelas? Imponer una “cuota” mínima de gente a los profesores de Religión es una forma de agresión a los escolares, y también a los profesores.

Y a los/las padres/madres de familia de esos estudiantes ¿no les incomoda esa imposición? Parece que la regla es que solo el Minedu (parte de un gobierno elegido por los peruanos) no tiene que “meterse con sus hijos”, pero los jerarcas de la Iglesia (a quien nadie eligió), sí. Sabemos que esa no ha sido una buena idea en el pasado, al menos para los hijos cuyos padres confiaron en las “santas virtudes” de Figari y sus secuaces en el Sodalicio.

Todos tienen derecho a marchar, conservadores y progresistas, incluso los y las escolares que voluntariamente lo decidan. Pero ya sabemos que la marcha de mañana no defiende precisamente el derecho de las personas a decidir.