Facebook , literatura , teatro Lunes, 3 marzo 2014

Tres consejos de consagrados autores para jóvenes escritores

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Eduardo Adrianzén escribió:

Ahora que el tema de moda son los varios concursos de dramaturgia (qué bacán que eso sea un tema, ¿no??) por favor permítanme un consejillo a título personal para los jóvenes valores que desean participar… y el consejillo tiene que ver justo con que son jóvenes:

Antes de empezar a escribir, pregúntense: ¿qué está en juego en mi obra? ¿Qué cosa terrible o trágica le pasaría a los personajes de mi historia si todo les sale mal? Si la respuesta es: “mmm, bueno, luego de esta experiencia seguirán con su vida y ya”… me temo que la obra no le interesará a mucha gente, salvo a sus amigos incondicionales. En cambio si lo que está en juego es la vida, el amor, la libertad, la dignidad, la familia, el futuro, el aprendizaje, o esos grandes temas -aunque sea una historia intimista, normal, eso no tiene nada que ver- entonces sí nos comprometerá, nos involucrará. Sé que este es un tema central en las clases de dramaturgia, pero nunca está demás recordarlo.

Esto tiene todo que ver con la elección de su tema y, ¡ojo!!, al margen de cualquier género, tampoco crean “ah, entonces tiene que ser un drama”. ¡nooo! En las mejores comedias lo que está en juego es algo terrible, muy fuerte, y nos reímos mucho. Pero si su protagonista es un chico que se enamora, no le hacen caso y al terminar dice “báh, no importa, volveré a enamorarme”, creo que todo espectador mayor de 26 años dirá: “graciosita la obra… pero no pasó nada”. Eviten eso por favor.

Repito: hablo a titulo personal. Métanle harto corazón a sus obras. Sin miedo, sin pudor. Como es la vida, finalmente. A afinar ideas. Suerte!!

 

 

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César de María escribió:

Si no pasa nada interesante, tu obra no le importará a nadie. Si no tiene repercusiones al final, en la vida del personaje y la del espectador, tu obra no le importará a nadie. Si no hay misterio en las acciones, en los deseos, en el lenguaje y en los personajes, tu obra no le importará a nadie.

Si el protagonista no cambia ni aprende ni se contradice ni crece; si lo que pasa no tiene relación con lo que vivimos todos hoy en día, sea social o individualmente; si nada es llevado al extremo en el pensamiento o la acción o la palabra o la forma; si me hace sentir que ojalá pudiera estar allí y también que ojalá nunca me toque estar allí; si se le puede recortar parlamentos, personajes, situaciones y lugares; si no suena auténtica, propia, diferente, bella, amenazante, conmovedora, polifónica y hasta un poco ilógica, autodestructiva e insultante… ya te lo dije.

Podrá hacerse famosa pero muchas cosas famosas, si lo miras bien, son tema de conversación pero en el fondo no le importan a nadie. Y eso vale para la música, la pintura, tus obras, las mías, lo que hubo y lo que habrá. Si no cala hasta el fondo del alma y al salir no la deja como un guante dado vuelta, tu obra no le importará a nadie. Eso creo yo. Aunque de repente deba aplicar estas normas a lo mío primero. Aunque de repente una obra sin eso simplemente no me importe a mí.

 

 

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Mariana de Althaus escribió:

Mis colegas dramaturgos están haciendo sus recomendaciones a los jóvenes escritores de teatro para aprovechar los tres concursos de dramaturgia que tenemos este año. Yo me sumo al entusiasmo colaborando con mis propias recomendaciones, a ver si le sirven a alguien:

1. Enciérrate a escribir. Hazte un horario si es posible, dedica al menos tres o cuatro horas diarias, apaga el celular, cierra el Facebook, cierra la puerta o vete a un café.

2. Sacrifica algo estos meses previos al concurso que has elegido: deja la playita del sábado, la juerga del viernes, el café con las amigas, la pichanguita, algo. Sacrifica placeres y reemplázalos por sesiones de escritura.<

3. Piensa en tu obra y en sus posibles soluciones mientras corres, en el bus, mientras te bañas, mientras haces la cola del banco. A veces las mejores ideas aparecen cuando no estás escribiendo.

4. Apaga la tele y ponte a leer. Lo que sea. Leer da ideas.

5. No trates de hacerte el original, el transgresor, el interesante o el profundo con tu obra. Cuenta lo que de verdad te nace contar. No seas prejuicioso. Sé honesto.

6. Comprométete con tus personajes. Déjalos decir lo que tienen que decir, sin miedos. Déjalos que callen cuando no sepan qué decir. Sé compasivo con ellos. Ponte en sus zapatos. Permíteles que hagan lo que tú jamás te atreverías a hacer. No te preocupes si te delatan a ti, si te desnudan, si dicen lo que tú nunca te has atrevido a decir. Aprovéchate de ellos, y vive sus vidas.

¡Suerte!